domingo, 16 de agosto de 2009

EL MITO DEL CUERPO PERFECTO



Desnudarse la primera vez, es siempre un estrés.
Una quiere estar perfecta para  él.  Entonces empieza el tormento por la barriguita que no se bajó, el rollo que salta de la cintura y ¡caray! por qué no me fui al solarium.
 
Si hay un poco de tiempo, una se hace la cera de arriba abajo, la manicura y la pedicura y se pasa horas en el espejo probándose ropa interior. Para cuando llega el momento del sexo estamos tan estresadas que en lugar de disfrutar, queremos que se acabe lo antes posible.
 
¿Cómo vamos a experimentar placer cuando apenas podemos respirar de tanto meter la barriga para que no se salga el rollo? Insistimos en escondernos debajo de las sábanas o,  peleamos con él para que apague la luz...
 
Y es que  nos cuesta caer en la cuenta (si es que nos damos cuenta) que no existe el cuerpo perfecto. Que el buen sexo no se mide por el peso, las curvas o el color de la ropa interior. Sino más bien por el toque, la química y la espontaneidad. Más aún, que las imperfecciones de nuestros cuerpos son, casi siempre,  muy atractivas para él.
 
Una se equivoca cuando piensa que él las prefiere "delgadas y huesudas". Al hombre en temas de sexo, "le gusta que haya dónde tocar".
 
No tiene por qué ser una pesadilla la primera que una se desnuda. Debería ser una revelación donde nuestro cuerpo desnudo refleja: "soy imperfecta, porque soy única y eso te va a encantar".

Recurso: Telemundo


 

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